The Long Tail

Documentándome para una de las ponencias del IGC encontré una idea realmente interesante: The Long Tail

La idea es de Chris Anderson (tiene un blog sobre el tema, en el que promociona el libro), pero yo llegué a el a través de Wired. La verdad es que no tiene nada de novedoso (es de 2004), pero hasta ahora yo no sabía nada del tema.

The Long Tail - Ilustracion

La “larga cola” representa las pequeñas ventas marginales
La teoría consiste en un principio que puede resumirse así (aunque realmente vale la pena leer el artículo de Wired, sobre todo la historia de “Touching the Void”):

En un mundo (el virtual) en el que la distribución de un megahit (por ejemplo un disco de U2) tiene el mismo coste de distribución, almacenamiento y copia que un artista desconocido (por ejemplo Grupo Folklórico Experimental Neoyorquino), se pueden generar los mismos beneficios vendiendo 1.000 canciones 1 vez (de grupos marginales) que el mismo hit 1.000 veces (con la diferencia que supone no gastar tanto en publicidad).

Lo cierto es que es una idea sencilla, como todas las buenas ideas. Su nombre viene de la distribución que siguen las compras de productos más o menos conocidos (con un gran volumen de compra en los hits y una larga cola de compras menores para grupos marginales).

Según Anderson, la sociedad “hit-driven” (orientada a los éxitos de ventas) tiene fuertes implicaciones en nuestra vida cultural (limita la oferta que todos tenemos a la hora de comprar música), y por ende en nuestra capacidad de elegir la cultura que consumimos. El efecto es el de eliminar a las minorias de cualquier democracia, teniendo en cuenta únicamente la voz de la masa. O peor aún, en términos evolutivos es como cargarse a todas las especies que presentan mutaciones o diferencias respecto a la especie dominante (una especie de fascismo cultural).

Es curioso como un asunto puramente económico (costes de distribución, economías de escala, industrialización, etc.) hacen que algo que en principio debia ser un simple canal de transmisión de información haya condicionado nuestra cultura de un modo tan importante (hace que me pregunte lo siguiente: si sigue subiendo la gasolina eso querrá decir que los costes de distribución de los CD’s serán más altos y que en lugar de 20 éxitos por semana sólo nos ofrecerán 18? El efecto mariposa…)

La verdad es que ahora que lo pienso, desde que puedo bajarme tanta musica de Internet soy mucho más crítico con lo que oigo, y he tenido acceso a grupos como Aphex Twin, Gotan Project, Mathew Herbert, etc. que hubiese sido imposible encontrar en el FNAC o el Corte Inglés)

Audiolibros

Una de las cosas que eché de menos en aquella mesa redonda sobre sector cultural y las nuevas tecnologias es que hablasen más del sector musical (verdadera revolución dentro del sector cultural en lo que respecta a nuevas tecnologías).

Un punto de encuentro para el sector editorial y el musical son los audiolibros (de los que tampoco dijeron nada). Me parecen una idea genial, por 2 motivos:

  1. El sustrato ya existe. No es como los e-books, que se suponia que íbamos a leer en nuestros teléfonos móviles o en dispositivo especiales para la lectura (quien tiene uno de esos?). Todo el mundo tiene un reproductor MP3…y más del 50% de esos trastos son Ipod’s.
  2. Los contenidos ya están generados. Existen miles de libros con contenidos muy interesantes. Se trata simplemente de cambiar su formato (la parte dificil ya está hecha)

Como era de esperar, esto se está haciendo en otros países…aquí aun tendremos que esperar años a ver alguna inversión no subvencionada en el tema.

La más original de todas me ha parecido esta: Pod CityGuides , o sea, guías turísticas en tu reproductor MP3 (nuevas y maravillosas cosillas de la tecnologia que haran que la gente se aisle aun mas si cabe del resto del mundo). Lo mismo que hacen los museos y las iglesias (el aparatito ese que cobran por un ojo de la cara y que te va contando la historia del lugar), pero a lo grande (con la ciudad).

Entre los muchos proyectos sobre este tema, el que más me ha llamado la atención ha sido el Proyecto Gutenberg para AudioBooks. Además de coordinar un movimiento de voluntarios lectores, tienen 2 categorías: leídos por seres humanos y leídos por ordenadores.

¿Cómo sería el Quijote leído por una máquina? ¿Os imaginais al mismo contestador automático que os dice “Si desea hablar con el servicio técnico, pulse 1″ leyendo las obras completas de Kafka? (escalofrío)

Por desgracia estos lectores son dependientes del idioma, así que todos los proyectos encaminados a automatizar la lectura de un modo más eficiente irán dirigidos a la lengua del imperio…En españa, a no ser que alguien suelte una gran subvención, veo el tema muy difícil.