El triste retorno

Se acabaron las vacaciones…y cuesta volver a encender motores. Existen 3 maneras de animarse para hacer frente a la rutina:

  1. Entrar con un montón de bultos debajo de tu gabardina y amenazar al jefe con inmolarte si no te da un mes más de vacaciones
  2. Practicar algún tipo de relegión o ingresar en alguna secta que lave tu cerebro y te haga inmune a las preocupaciones mundanas de cada día
  3. Reirte un poco de las locurtas de este mundo, y pensar que al fin y al cabo no lo estás pasando tan mal
  4. Esta última es menos peligrosa que la primera y no implica raparse al cero ni vestirse de butanito. Y para que veais lo fácil que resulta reirse, aquí van algunos caramelitos:

Después de esto…mi trabajo no es tan terrible.