¿Cómo utilizar el correo electrónico en el trabajo? 18 Marzo

¿Cuanto correos electrónicos recibes en tu trabajo? Si la respuesta es un “unos 10 al dÃa”, vives en un mundo feliz. Si la respuesta ha sido “unos 30 más o menos”, digamos que eres una persona normal. Si al leer la pregunta has puesto los ojos en blanco, has pensado en alguna cifra astronómica o casi te pones a llorar, hermano, estamos en el mismo barco.
El e-mail: esa plaga. Nos permite - que dudosa ventaja - trabajar en 40 cosas al mismo tiempo, prestando a cada una de ellas 3 minutos de nuestro tiempo. Claro, que si recibes 100 mensajes por dia, eso son más de 5 horas. ¿Cómo hacer frente a semejante plaga electrónica? He aqui algunos consejillos, algunos de mi cosecha, otros del amigo Google.
- No controles la llegada del correo cada minuto A menudo estamos escribiendo la respuesta a un mensaje cuando recibimos otro aún más urgente. ¿Y que hacemos? Los más disciplinados acaban de contestar al primero, pero con su cabeza puesta en el segundo. Los menos, respondemos a los dos simultaneamente.
Si el programa de correo lo permite, deberÃamos programar la comprobación de nuevo correo como mÃnimo cada 15 minutos. Si no puedes tomarte 15 minutos para solucionar algo, tienes que revisar tu forma de trabajar. - Marca los mensajes como más densos Hay mails que no puedes responder en 5 minutos. Necesitan más tiempo, y es muy probable que no puedas dedicárselo en ese momento. No lo dejes “pendiente de leer”, ni te pongas a ello de inmediato (tampoco llores hombre!)
Lo mejor es marcarlo como “pendiente de respuesta”. Outlook lo permite (la versión 2003 es ideal para ello). Thundrebird también lo permite…pero de un modo no tan avazado. De esta forma los separas de aquellos que realmente no has leÃdo, e incluso puedes marcarlos con diferentes colores según su importancia (solo Outlook 2003)
Cuando hagas esto, es mejor dar un aviso a la persona que envió el mail, del tipo “Ok, me pongo a trabajar en ello. Te mantendré informado”. Piensa que la otra persona no tiene ni idea de que “tratamiento” le has dado a su correo…solo sabe que no llega respuesta. - Utiliza carpetas y reglas Las carpetas y las reglas automatizadas son los mayores aliados para la clasificación y búsqueda de e-mails.
Un consejo para las carpetas: Es una mala idea crear carpetas por remitentes (porque la misma persona nos puede hablar de diferentes temas, proyectos, etc.) Es mejor una clasificación por perfiles (proveedores, clientes, interno), y dentro de estas una separación por tareas o proyectos. Piensa en cómo irÃas a buscar un determinado mensaje sobre un retraso en el proyecto? (clientes/client X/Proyecto)
En cuanto a las reglas, la mejor opción es hacerlo por dominio del remitente o por palabra clave en el asunto. No lo hagas para un remitente concreto, porque perderás mails de otras personas de la misma empresa. Es decir, en lugar de crear una regla para todo el correo que venga de “empleadoX@empresaX.com”, hazlo para todo el que venga del dominio “empresaX.com” o con “EmpresaX” en el asunto del mensaje. - Ignora o Borra No tengas miedo…tu buzón es tuyo. Tienes derecho a borrar o a ignorar un mensaje si crees que debes hacerlo. No intentes dar respuesta a todo si no es tu obligación.
Por otra parte, están aquellos mensajes que llevan semanas (o meses) esperando una respuesta. Sé honesto y bórralos. El hecho de que los tengas “marcados” para su respuesta no va a aliviar la bronca que tarde o temprano llegará. Si alguien tiene que quejarse, no va a tener en cuenta que “lo tenia listo para responder”. Bórralo y olvÃdate del tema hasta ese momento. No añadas presión a tus tareas con aquellas que no vas a hacer pero deberÃan haberse hecho. - Mejor un “toma” que dos “te daré” Siguiendo esta frase de Sancho, la gente prefiere recibir una repsuesta corta (aunque queden cosas pendientes para futuros e-mails) que tener que esperar 5 dÃas para recibir una respuesta del estilo de la Enciclopedia Británica. A nadie le gusta recibir esos mails de 100 lÃneas que dicen a gritos “te acabo de pasar la pelota y de iniciar una discusión que durará muchos mails”.
Feedback es la palabara clave. Que la gente sepa que lo has leido, que estás trabajando y que más adelante recibirán lo que les falta. Mejor eso que recibir 10 mails de “como está aquello?” - Retrasa los mails de baja prioridad Aunque puedas responder a uno de esos mensajes “no urgentes” en 5 minutos, no lo hagas.
O mejor aún, hazlo y dile a tu cliente de correo que no entregue el mensaje hasta tal dia a tal hora. Eso bajará el ritmo de tu correo (el tema está respondido, pero no recibirás la respuesta hasta dentro de un rato). Esto evita los famosos partidos de Ping-Pong por cuestiones poco importantes que acaban indefectiblemente con uno de los dos levantándose para ir a la mesa del otro. - Intercala los comentarios Si tienes que comentar punto a punto un mail, hazlo intercalando los comentarios con el texto original (en un color diferente). Al principio del mail indicas “Mis comentarios en rojo”. Esto hace que no tengas que repetir nada de lo que ya se dijo, y que la lectura sea más sencilla que si hay que leerse 15 mails reenviados en cola.
- Cierralo Cuando tengas una tarea realmente compleja o urgente, cierra tu programa de correo. En serio, ciérralo y deja de preocuparte por lo que “puede llegar”. Si es tan urgente llamarán por teléfono o los tendrás en tu mesa.
Cierra ese invento del demonio y trabaja. Trabaja tranquilo y serás muy productivo. - No permitas… No permitas que nadie te diga “Has leido el mail que te he pasado” o “Tienes pendiente contestarme a tal..”. Sé agresivo, sé borde, sé desagradable. “Si, por supuesto que habrá llegado, y supongo que estará en mi lista de tareas, con la prioridad que le haya dado”. Si la gente quiere una respuesta inmediata, que llamen por teléfono o que aprovechen ese mismo encuentro para comentártelo. Que no se metan en tu buzón a ver en que lugar lo tienes.
Si es necesario escupe a la cara de quien llega a tu mesa antes del mail que acaba de enviar (no literalmente).
Hay otras soluciones al problema del correo, pero pasan por cojer una pala o un martillo y dejar este mundo de locos donde el látigo tiene forma de sobrecito y sonido de “din don”.
