Hace poco comà con una amiga que no veÃa hacÃa años, y hablamos de las distintas formas de organizar la información que pueden utilizarse cuando el tamaño de lo organizado es enorme.
Ella me comentó que las taxonomÃas se quedaban cortas en algunos casos, y que la complejidad de establecer buenas taxonomÃas era muy elevada cuando los perfiles de los usuarios eran claramente distintos (diferencias culturales, diferentes ámbitos de trabajo, etc.)
Hace años que existen técnicas como el Card Sorting para resolver este tipo de problemas, pero también es cierto que su aplicación es difÃcil en grandes empresas e instituciones en las que los volumenes (de información y de usuarios) hacen difÃcil cualquier consenso. Al final la taxonomÃa suele ser impuesta a los usuarios por un experto en arquitecturas de información (del mismo modo que en una bliblioteca el bibliotecario decide las categorÃas y las clasificaciones sin contar con la opinión ni el consenso de los lectores).
Las taxonomÃas suelen complementarse con un segundo mecanismo de búsqueda: la búsqueda por palabras clave (el tÃpico buscador), lo que incremente enormemente la complejidad de la solución. Existen muchÃsimas formas de indexar un contenido y diferentes formas de “entender” los resultados (incluso de interpretar la búsqueda).
Sin ir más lejos, mi amiga estaba trabajando en un buscador que establecÃa relaciones de sinonimia entre el término buscado y otros términos “candidatos”, que entraban (con menos relevancia) dentro de la expresión buscada. AsÃ, si uno busca “agricultura”, se entiende que también estará interesado (aunque un poco menos) en lo que contenga la palabra “agricultor” o “siembra” (sinonimia morfológica o semántica).
El acierto de este tipo de buscadores es ver los contenidos como una red semántica en la que las palabras no están aisladas, sino que tienen relaciones entre sà que pueden aprovecharse para explorar de forma más eficiente los documentos que las contienen (al fin y al cabo todo son redes no?). El problema es que los enlaces de esas redes (la parte más importante de una red) no se actualizan con la frecuencia ni el dinamismo que lo hacen en la realidad (cada vez que se añade un nuevo documento, se está modificando la topologÃa de la red de sinónimos, sin que esto se refleje en nuestor buscador). Otra vez los arquitectos de información (y especialistas del lenguaje) son el cuello de botella (ya que ellos son los que actualizan las relaciones de sinonimia).
Le hablé a mi amiga de “Folksonomies” y de cómo podrÃan solucionar (en parte) algunas de las limitaciones de los planteamientos tradicionales. Se trata de la organización descentralizada y colaborativa de la información por parte de los usuarios, casi siempre a través de etiquetas abiertas.
En resumen, el sistema funciona asÃ:
- Todos los usuarios pueden añadir nuevos documentos/objetos al sistema, asignando al objeto una serie de etiquetas. Estas etiquetas son completamente libres (no hay una lista cerrada de etiquetas)
- Diferentes usuarios pueden etiquetar de forma distinta el mismo objeto. La misma etiqueta se puede aplicar a diferentes objetos.
De este modo, los objetos queda “enlazados” por las etiquetas que tienen en común. Si el objeto A tienes las etiquetas E1 y E2 y el objeto B las etiquetas E2 y E4, los objetos A y B están enlazados por la etiqueta E2. Lo mismo se aplica a las etiquetas (las etiquetas E1 y E2 están enlazadas por el objeto A), lo que crea una sinonimia entre los conceptos expresados por las etiquetas E1 y E2.
La “gracia” del sistema reside en que con cada nueva clasificación (con cada objeto que es etiquetado por cualquier usuario), se modifica inmediatamente le topologÃa de sinonimias entre etiquetas (reforzando o debilitando en términos relativos las relaciones preexistentes).
El mejor ejemplo de Folksonomies son quizás las aplicaciones de Social Bookmarking (del.icio.us por ejemplo). En este tipo de aplicaciones puede verse las ventajas del modelo, asà como aplicaciones concretas de la estructura red entre tags y objetos. Algunos ejemplos son:
- Los objetos se agrupan bajo etiquetas
- Las búsquedas se realizan por etiquetas. La concatenación de etiquetas refina el resultado (exigimos ver los objetos con la etiqueta E1 Y E2)
- El sistema es capaz de SUGERIR etiquetas para un objeto conocido (a través de las relaciones existentes)
- El sistema es capaz de sugerir etiquetas relacionadas con la etiqueta actual
Además, podemos sumar otras ideas de la Web 2.0 como las URL’s “hackeables”, RSS o AJAX (hay miles de aplicaciones que extraen el “jugo” a los tags, como TagCloud).
¿Y a que viene todo esto? Pues a que le prometà a mi amiga que le escribirrÃa 4 lÃneas sobre el tema…(aquà las tienes)