Río Lí: Fani y su macabra influencia de nuevo

Fani va a Filipinas: hay un golpe de estado en el país y un tifón.

Fani va a Honduras: Ella y sus compañeros de barco naufragan y acaban en una isla después de 3 horas de navegar sin rumbo.

Fani va al desierto de Mauritania y el coche pincha la rueda 5 veces seguidas. El coche casi vuelca y se pierden.

Fani va a Dakar y hay una epidemia de cólera.

Fani va a Ibiza en barco y a la vuelta hubo una tormenta importante.

Fani iba con nosotros en Chengdu cuando encontramos un camión volcado que nos tuvo 7 horas retenidos en la carretera bajo un precipicio de rocas.

Y por supuesto, vamos nosotros y nos la llevamos a hacer un paseo en barco por el Río Lí. ¿Qué listos eh?

DSC04230¿Qué podíamos esperar de llevarnos al Demien moderno a un río? Pues sencillo. Se nos estropeó el barco a los 30 minutos de paseo. Estuvimos 30 minutos observando al desesperado capitán mirar el motor con una mezcla de frustración y cabreo llave inglesa en mano.

Al fin llegó el barco de relevo, y supongo que el barco era demasiado nuevo y el tiempo demasiado escaso para que Fani lo estropease, así que el resto del paseo fué tranquilo. La belleza del paisaje se ve en las fotos.

 

 

 

 

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Hoy hemos ido en bicicleta a recorrer el “country side” (el campo). A Sebas le ha gustado más que el río. Hemos encontrado abuelos muy típicos que nos vendían postales (una corrió detrás de Fani, rompiendo su corazoncito de oso amoroso y haciendo que la abuela se ganase 10 yuanes = 1 euro). Por 5 yuanes más nos ha dejado hacer un paripé  con un instrumento para hacer correr el agua y sacarle algunas fotos junto a Sebas.

Las fotos del recorrido son estas:

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Hoy, en un día de gran tristeza para los bichos around the world, el equipo de redactores vuelve a quedarse en 2 (el bicho y la bicho). Fani se nos vuelve para España, y para celebrarlo nos hemos metido el último plato de comida cara y occidental de los próximos meses.

Te echaremos de menos peque!

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Yangshuo: Bola de Drac Z

Después de tomar el primer avión de nuestra vida que sale antes de su hora (los chinos son muy achuchados para todo), llegamos a Guilin 20 minutos antes de la hora prevista. En España, si tu vuelo llega a las 13:40 supones que estarás en la puerta del aeropuerto a las 14:30. En China estás montado en el taxi a las 13:30.

Del aeropuerto de Guilin nos trajeron directamente a Yangshuo en taxi (1 hora y 40 minutos, por unos 20 euros). El desembarco en el hotel fué bueno y la ciudad nos gustó a primera vista. Muchísimas tiendas de souvenirs, restaurantes con comida occidental y la sensación de haber entrado en guirilandia: Peñíscola a lo chino.

DSC04220El entorno es precioso. Montañas kársticas al más puro estilo “Bola de Drac”, ríos, puentecitos, pescadores con cormoranes, etc. Nos pegamos una buena comida occidental (las chicas aún no se han reconciliado con la cocina oriental) y una cena no tan buena, pero occidental también. 

Sin embargo, lo mejor del día fué lo que hicimos entre las 20:00 y las 21:00. Casi de rebote nos enteramos en una agencia de viaje (Uncle’s Sam) que cada noche se representa una función audiovisual con más de 500 actores. Pagamos unos 15 € por persona y fuimos sin saber muy bien lo que nos encontraríamos (Sandra pensaba que serían fuegos artificiales).

En la puerta nos encontramos un chino-canadiense-hongkonés que nos explicó un poco la trama y otros detalles del show. Lo más destacable era el director: Zhang Yimou, director de películas internacionales como “La Maldición de la Flor Dorada“, “Hero” o “La casa de las dagas voladoras“.

El espectáculo fué increíble tanto por sí mismo como por el escenario natural en el que se desarrollaba. Casi todo se ejecutaba dentro del agua o alrededor de la misma, entre picos kársticos y nieblas artificiales. Las fotos no hacen ninguna justicia, y el vídeo ha perdido mucha calidad para caber en YouTube. Sin duda es uno de lo mejores espectáculos que hemos visto (Fani sólo lo pone por debajo del Cirque du Soleil, que nosotros tendremos que ver algún día).

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Nos fuimos a la cama con muy buen sabor de boca.

Queremos un Panda

Esta vez nos tocó madrugar como va siendo costumbre. La reserva de cría y preservación de los osos Panda no está muy lejos de Chengdu, de hecho hemos ido en taxi por 2 euros y medio. Hay que estar temprano en el parque porque los osos panda tienen muy pocas horas de actividad, así que allí estábamos a las 8 de la mañana.

El parque es grande y puedes pasear entre pasillos rodeados de bambú. Sigue haciendo humedad, por la vegetación y el clima. Después de caminar unos minutos llegamos a ver a los primeros pandas. Exigen silencio y respeto, no les gusta que les molesten, pero se muestran amigables y tranquilos.

Comen alrededor de 40 kilos de bambú por cabeza, pero sólo absorben una mínima parte, el 20%. Son tranquilotes, perezosos, no son tan blancos porque se restregan por el barro y bueno como vereis en las fotos, casi siempre comen y luego duermen (sería la mascota de Homer Simpson). El Panda más pequeño al nacer pesó 49 gramos, no es nada si lo comparamos con Kobi, el panda más grande del mundo que pesa 142 kilos. Visto así no son tan gigantes estos pandas.

Nos volvimos locos haciendo fotos a los pandas, de todas las maneras, pero el punto culminante fue cuando vimos a los pandas bebés. Fani y Sandra queremos uno para casa. Son exactamente peluches blanquitos, son juguetones y muy graciosos, una monería pero ohh no dejan hacer fotos; ya que sus retinan son muy sensibles y pueden quedarse ciegos por el flash de la cámara.

Después de la experiencia traumática de no poder llevarnos un par de panditas a casa, fuimos a ver a los pandas rojos, mucho más pequeños. Son más bonitos y mucho más movidos pero no tan famosos como sus hermanos los pandas gigantes. Jamás veremos tantos pandas juntos y tan de cerca.

Puedes hacerte una foto con un panda pagando un módico precio de 100 euracos y no puedes tocar al panda ya que te visten con bata de hospital, polainas y guantes de plástico. Así que decidimos no caer en la tentación y conformarnos con nuestras fotos. Además no había casi nadie tan temprano y hemos podido disfrutar de los pandas para nosotros solos.

Una gozada, e insistimos…. Sebas, apáñatelas como puedas pero Fani y yo queremos unoooooo.

 

 

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El Budha gigante

El 22 de febrero volvíamos de nuestro fantabuloso tour. Convencidos de no volver a contratar uno de nuevo. Descansamos en el hostal para el viaje del día siguiente.

Nos levantamos sin despertador, no era demasiado tarde ni demasiado temprano. Decidimos desayunar un american breakfast la mar de delicioso después de nuestra tortura china. Se nos hizo tarde. Así que ese día no pudimos ver los Pandas, porque a las 10 de la mañana empiezan a retirarse para dormir, muy activos estos animalitos.

En lugar de ir a visitar a los Pandas, decidimos poner rumbo al Budha de Leshan, a dos horas en autobús desde Chengdu. Llegamos a las 14:00 al inicio del parque después de un bus urbano hasta la estación de autobuses, allí otro autocar muy cómodo hasta Leshan (2 horitas) , y finalmente otro bus urbano hasta las afueras de Leshan.

Después de entrar en el parque, que era enorme, descubrimos un paisaje increíble. Selvático, húmedo, tierra roja, niebla, budhas, cuevas… impresionante. Nada más entrar descubrimos unos pasadizos al estilo Indiana Jones, eso sólo era el principio.

Subimos y bajamos mogollón de escalones, no os podéis llegar a hacer una idea de lo intrincado, laberíntico y misteriosos que era el camino y de  lo, porque no decirlo, interminable. Las indicaciones no eran precisamente abundantes y por supuesto nos perdimos unas cuantas veces. Pero después de una hora, y de 2 hígados fuera, el de Fani todavía se conservaba intacto, llegamos al gran Budha de Leshan.

El budhita mide nada más que 71 metros de alto y es el Budha más grande del mundo. Está orientado hacia el río, con lo que las vistas , aunque con niebla, eran espectaculares.

Nos hartamos de hacer fotos, no sólo el Budha era espectacular, también los numerosos templos que nos encontrábamos por el camino, las interminables escaleras y los encantadores puentes. En total una visita de lo más agradable. El tiempo era justo y estábamos algo perdidos después de caminar y caminar, así que nos salvaron los chinos con sus bicicletas. Madre qué piernas!!!!.

Nos dejaron a tiempo en la parada del bus donde pudimos conversar con un par de francesitos. Nos quedaba el camino de vuelta, esta vez con fotos tan bonitas como estas.

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No Shopping Tour (Jiuzhaigou)

Nos levantamos tempranííííííísimo  para tomar el avión a Chengdu. En una hora y veinte minutos estábamos embarcados, volados, desayunados, aterrizados y con las maletas. La eficacia china a veces da miedo.

Llegamos a nuestro hostal: The Loft Hostel. Un edificio rehabilitado que antes era una imprenta y que conserva todo su ambiente industrial y oscuro. Los propietarios han insistido en conservar (y aumentar si cabe) el rollo “industrial” que el edificio tiene, creando un ambiente que a nosotros no nos pareció nada acogedor. Nos sentíamos como en una cárcel.

Decidimos contratar el Tour a Jiuzhaigou, un parque natural situado a unos 580 km de Chengdu, muy cerca de Lhasa (capital del Tíbet) por 1.000 yuanes (unos 100 €) por persona. El tour duraba 4 días e incluía casi todas las comidas y el alojamiento. Nos aseguraron (las 3 veces que preguntamos) que no nos pasearían por tiendas (”No shopping tour”). Era un poco caro, pero no queríamos perder más tiempo planificando y buscando por nuestra cuenta, y teniendo en cuenta que la entrada al parque ya costaba sus 260 yuanes, la cosa estaba bastante bien.

El tour en cuestión se desarrolló de la siguiente manera:

Día 1

Nos despertamos temprano. El que nos viene a buscar en una furgonetita (en la que ya nos veíamos viajando 10 horas) llega tarde para llevarnos al autobús de verdad. Cuando llegamos el autobús está lleno de chinos. Somos los únicos “demonios extranjeros”. Genial.

Todos los asientos están cogidos de tal manera que Fani queda rodeada de chinos. Sebas y Sandra se quedan más adelante. A los pocos minutos el autobús arranca y la china (la guía) que a partir de ahora será Chucky III (así bautizamos a las personas que nos dan la bara) se pone A CANTAR. Canta una canción pastelosa en plan manga (los que vean manga me entenderán). Para hacerlo más dramático le ponen un efecto de eco…todo muy chino.

En las siguientes 11 horas el viaje se desarrolló así: Chucky cantaba, contaba chistes, etc. Parábamos cada 2 horas para que Sandra y Fani rompiesen sin parar el récord del lavabo más infecto. Cuanto más cerca de nuestro destino, peor las caras que tenían ambas al salir de esos sitios infectos. Mientras escribimos esto, aún suspiran por el trauma.

La comida era asquerosa. La peor que hemos probado, y a unas horas ridículas (comer a las 12:00 y cenar a las 18:00). Teníamos 15 minutos para comer (a los chinos ese tiempo les sobraba para acabar con todas las cosas asquerosas que ponían sobre la mesa).  

El conductor quiso ayudarnos en la tarea de hacer las comidas más agradables, conduciendo despacito y tomando las curvas con cuidado, sin poner en ningún momento nuestra seguridad en peligro y sin mostrar un evidente desprecio por la vida (Ja Ja!). Los kamikazes retirados ahora trabajan de conductores de autobús.

Al final llegamos a nuestro hotel. Según el tour, un hotel 3 estrellas. Entre sus “comodidades” encontramos un camastro de madera y sin colchón en el que se suponía iba a dormir uno de nosotros. Agua caliente sólo disponible a partir de las 17:00 y calefacción (bomba de aire templado) a partir de las 20:00. Una maravilla.

Pasamos frío pero dormimos de puro cansancio. La cena fué traumática, como de costumbre.

Día 2

Nos dicen que nos levantemos a las 08:00, que desayunaremos a las 08:30 y saldremos a las 09:00. La verdad es que nos despiertan por teléfono a las 7:50, desayunamos a las 08:10 y estamos en el autobús (los últimos ) a las 08:30.

El desayuno consiste en: cacahuetes, huevos duros, pan crudo, arroz y otras cosas picantes y asquerosas que no osamos probar.

Llegamos al parque. De camino todo era tibetano. Las casas, las banderas típicas con pregarias (torchof), la gente vestida con trajes tradicionales. En realidad, esta es una parte del Tibet que China se adueñó no hace mucho, por la fuerza y sin que la Comunidad Internacional dijera ni pío.

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Dentro del parque un miniautobús nos llevaba de un punto de interés al siguiente. De algún modo conseguimos meter 30 chinos en una furgoneta. Parecía un programa de “Qué apostamos”, y ganaron los chinos.

Aparte de todo lo que podamos quejarnos sobre el tour organizado y cómo la Chucky III nos achuchaba para pasar de un sitio a otro, el parque nos impresionó muchísimo. Las fotos hablarán por sí mismas, pero como siempre y cuando se trata de paisajes naturales, lo fotografiado no hace justicia.

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Día 3

Sorpresa! Después de varios intentos para hacernos pagar por varias cosas que se suponían incluidas, Chucky III nos llevó de compras (sí, en nuestro “no shopping tour”).

Nos entretuvimos buscando el objeto más caro para dejar pasar el tiempo mientras los chinos arrasaban el local de souvenirs. La primera en ganar fué Sandra, pero al final Fani encontró la pulsera de 5.600 euros. No era horrible, pero parecía una baratija de las que se compran en las tiendas de todo a 100.

De ahí nos llevaron al Mu Ni Valley, el destino de nuestro segundo día de Tour. Nos llevaron a través de un bosque a una cascada muy chula, en la que nos detuvimos una media hora. Nos extrañó que nos dejaran disfrutarla en paz…pero claro, es lo que hacen cuando TODO el día tiene por única actividad ver esa cascada (Zhaga).

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Salimos de allí y el autobús inició la ruta al siguiente hotel. Llevábamos unas 3 horas de viaje cuando el autobús se detuvo detrás de 2 camiones que no se movían. Enseguida pensamos que habían atropellado a alguien o que algún autobús como el nuestro de había despeñado (no era nada extraño viendo como conducía nuestro chófer kamikaze). Eran las 18:00.

Después de de que unos cuantos chinos de nuestro grupo saliesen a chafardear, nos trajeron la siguiente foto:

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¿Qué es lo que no se ve en la foto? No se ve a nadie solucionando el problema. No se ven sirenas, ni conos ni nada de nada. Fani vaticinó que pasaríamos la noche en el autobús. Sebas pensaba lo mismo. Sandra dedujo que, puesto que había pasado una mujer con una escoba y un recogedor hacia el siniestro, tarde o temprano nos salvaría un ejército de barrenderos (aunque ahora ella insiste en que lo dedujo porque era una carretera transitada).

A eso de las 21:00 decidimos salir a inspeccionar por nuestra cuenta (y a vaciar vejigas femeninas por tercera vez en el día). Lo que vimos fué desesperanzador:

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Uno podría esperar que 5 horas después del accidente alguien estuviera haciendo algo no? Pues nada. Ni conos, ni chalecos reflectantes, ni ná de ná. Sólo unos cuantos camioneros mirando el percal y comentando entre ellos (y un montón de riachuelos de gente que meaba por ahí, supongo que de vuelta de la excursión al camión volcado).

Llegamos desolados al autobús, con la absoluta certeza de que hasta el siguiente día por la mañana allí no se movía nada.

Y pasaron las horas…

A las 01:00 subió un policía anunciando que en media hora más o menos vendría la grúa. Evidentemente no nos lo creímos. Y a la media hora, efectivamente, vino la grúa.

Llegamos destrozados al hotel a las 2:30 de la madrugada, para descubrir que nos esperaban con otra cena-trauma. La guía se sorprendió de que a las 3:00 am prefiriésemos ir a dormir que probar esas delicias. Que raros somos eh?

La habitación era sucia y fría. No había agua caliente y la calefacción no daba de sí, pero dormimos como niños.

Día 4

Nos despertamos al más puro estilo militar. Entra Chucky en nuestra habitación (sí, literalmente ENTRA) y nos grita algo en chino. El shock nos deja entre dormidos y cabreados. Sandra entra en su bucle contra la chinilla, y nos duchamos por turnos.

Llegamos a Chengdu a las 15:00, tras un par de comidas-trauma y con ganas de morirnos. Nos dan una habitación húmeda, pequeña, fría y con una ventana mal cerrada. Es lo que pasa con las habitaciones de 1 euro la noche. Pedimos que nos cambien a una con bomba de calor y para 4 personas por 3,5 euros la noche/persona y aquí estamos ahora.

Para acabar la aventura nos desintoxicamos con una merienda en el KFC, un café pijo y una cena en el Pizza Hut (que aquí es un restaurante pijo).

De aquí, la regla número 4 del viaje:

Regla 4: NUNCA contrateremos un tour organizado para visitar algo, excepto si no existe forma humana de hacerlo de otro modo (incluso si el precio de hacerlo por nuestra cuenta es el mismo o ligeramente superior).

Especial Trans Siberiano (flashback)

En su día consideramos gracioso lo de grabar vídeos en el Transsiberiano, para colgarlo a nuestra llegada a Beijing el día 7 de febrero.

Poco sabíamos de lo que nos esperaba, y la cosa empezó a perder su gracia cuando nos quedamos retenidos en la frontera rusa por problemas de visado. Con el tiempo uno recupera la perspectiva y se ríe de las desgracias pasadas.

Después de una serie de complicaciones técnicas (aún no solucionadas del todo) no hemos podido colgar vídeos en estos últimos días.

Para que quede constancia de lo que fué aquella experiencia inolvidable (por lo bueno y lo menos bueno), colgamos aquí los vídeos que hicimos (del día 1 al 5…del día 6 al 8 no grabamos nada)

Día 1

Día 2

Día 3

Día 4

Día 5

Los guerreros de Terracota

Había llegado el día esperado, íbamos a ver a los guerreros de Terracota. Decidimos contratar un minitour que nos llevase a ver tres cosas que están alejadas de Xi’an: el poblado neolítico de Banpo, La tumba del emperador Qin y los guerreros de Terracota.

Primero visitamos el poblado neolítico que está a 10 Km de Xi’an. El poblado excavado muestra el trazado de las casas y las áreas de cocina, y forma parte de un museo. El poblado tiene unos 6000 años de antigüedad y en él también se exhiben cerámicas, armas e incluso vasijas de entierros infantiles de la cultura Yangshao.

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Al salir de allí, y no sabemos porqué nos llevaron a ver el proceso de fabricación de la seda con la susodicha tienda de guiris. Éramos 7 guiris en total: 4 franceses, 3 españoles y 1 austriaco. Pero fue Sebas quien le dijo a la guía: “no queremos comprar nada y nos gustaría pasar más tiempo en los guerreros y no en las tiendas; porque cuando contratamos el tour nos dijeron que no había tiendas de souvenirs incluidas”. Todos los otros guiris decían que sí con la cabeza como tontos y la china se quedó un poco como ” y ahora qué hago?”.

La medio bronca funcionó porque nos sacaron de allí y nos llevaron a ver el proceso de fabricación de los guerreros, simple como un botijo porque estos utilizaban moldes modernos, pero este no era el proceso original. Allí también había tienda pero la china nos dijo que pasásemos a la salida y todos nos fuimos de allí pies para que os quiero.

Después de esto nos llevaron a un restaurante a comer, era para guiris, pero la comida era abundante, buena y  no demasiado cara.

Y por fin llegamos a Los guerreros, a unos 35 Km de Xi’an al pie de Li Shan. En 1974 unos campesinos buscando un pozo de agua desterraron estas figuras de tamaño real de caballos y guerreros. Los guerreros es una parte de una enorme tumba, Qin Shihuang Ling, construida por el primer emperador, Qin Shi Huangdi.

Lo que al parecer era la tumba principal del emperador se encuentra a 1,5 Km al oeste de donde fueron localizados los guerreros. Aún no se ha descubierto la entrada principal de la tumba. Se cree que el techo estaba lleno de joyas representando el cielo y se inyectaba mercurio mecánicamente para dar la sensación de que los ríos fluían. Distintas excavaciones han encontrado cantidades de mercurio en el suelo. Varios cientos de obreros invirtieron 36 años en la construcción de esta tumba, que el emperador ordenó a la edad de 13 años poco después de la subida al trono. Según la leyenda,los trabajadores y supervisores que participaron en su diseño y construcción fueron enterrados vivos en la tumba. También se dice que el emperador era tan supersticioso y pusilánime que hizo construir la necrópolis como señuelo, pero que en realidad fue enterrado en otro lugar.

Ahora tienen montado un chiringuito turístico de la ostia. Incluso el campesino que descubrió la tumba está sentadito esperando firmar un autógrafo previo pago.

IMGA0836Entramos al panteón principal, Bingmayong, la vista es impresionante pero claro, hemos visto muchos guerreros imitaciones durante el camino y ya no impresiona lo esperado. En este panteón las figuras están ordenadas en posición de batalla en once columnas de oficiales, soldados con lanzas y espadas (muchas armas auténticas que han sido saqueadas durante la rebelión) y otros conduciendo carros de caballos. Cada figura tiene  1,8 m de altura y cada cabeza ha sido modelada individualmente con una expresión única copia exacta de cada soldado y caballo del emperador. Al ser descubiertas  las figuras lucían mejillas rosadas y uniformes pintados pero con los trabajos y la intemperie se ha ido todo el color y las figuras ennegrecieron. Algunas de las más de 7000 figuras de terracota han sido restauradas, pero se siguen desenterrando y restaurando más figuras. Se supone que es tan inmensa que para desenterrarla en su totalidad habría que reubicar doce pueblos y media docena de fábricas.

 

Los pabellones 2 y 3 son más pequeños y de hecho el 2 está en reparación. Otro objeto encontrado es el modelo en miniatura en bronce de un carro con caballos y cochero, de la dinastía Qin y que es igual a los que usaba Qin Shi Huangdi en sus viajes de inspección.

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Por último fuimos a la tumba de Qin, hay que subir una montañita con 283 peldaños, pero no es nada impresionante, lo mejor es el palacio (Patrimonio de la humanidad) y está cerrado. Se acabó el tour, de vuelta al hostal, derrotados, ducha y cena.

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Rumbo a Xi’an (Paz Celestial)

La noche del 14 de febrero nos preparamos para partir en tren desde Pingyao a Xi’an. El manager del hostal se las ingenió para conseguirnos tres billetes en cama dura,no se como se las apañó porque no conseguimos ningún billete en ventanilla. El caso es que contentos con nuestros billetes, nos dirigimos acompañados del manager hacia la estación de tren. Fuimos en los taxis electrónicos de Pingyao, que son descubiertos, nos estábamos congelando mientras decíamos adiós a la ciudad. Todo fue como la seda, acompañados siempre del manager (Bob) y a las 20:02 ocupábamos nuestras camitas.

DSC03957El resumen del tren sería el siguiente: la melodía empieza con un portazo cada 2 minutos que hace templar las literas. Se suma un ritmo de escupitajos en el mismo lavabo al más puro estilo chino cada minuto y medio. Esto le da un ritmo “allegro andante” bastante animado. A eso de las 02:00 de la mañana, a nuestra melodía se añade un móvil que se empieza a quejarse con un pitido de que se está quedando sin batería. Ese sonido es repetido cada 10 minutos durante el resto de la noche. La colaboración de algún ronquido esporádico y de algún pasajero haciendo toooodas sus funciones corporales crean ese ambiente musical ideal para el disfrute de quien intenta dormir sobre una cama dura como una mesa.

Sandra y Sebas derrotados. Fani victoriosa, again. Empezamos a odiarla, la tia siempre duerme.

 

 

Llegamos a la estación de Xi’an a las 7:45 horas del día 15 de febrero. Al salir, aquello era una locura, el más absoluto caos, gente por todos lados. Siendo Xi’an una ciudad de 8 millones de habitantes, parecía mucho más bulliciosa y caótica que Beijing que tiene alrededor de 14 millones. Por suerte los del hostal nos vinieron a buscar con un cartelito escrito en perfecto castellano que decía: Sebastian.

Le dijimos a nuestros colegas que nos esperasen que íbamos a comprar los billetes para Chengdu (para el viaje de 3 días después)  visto el éxito previo con la compra de billetes. Después de una espera agónica con mogollón de chinos (algunos que parecían ser alérgicos al jabón y con una extraña costumbre local por pegarse los mocos en la ropa), sólo había disponible asiento duro para un viaje de 18 horas de tren. Los compramos en plan emergencia por si no conseguíamos algo mejor. Viajar en china es complicado, coño porque se mueven tanto!!!!

Le preguntamos a nuestro colega chino del hostal si vendían billetes de tren, y nos dijo que podía arreglarlo pero tenía que preguntar primero. Dos minutos más tarde, el eficiente chinito nos dice que puede conseguir cama para tres en el tren a Chengdu pero no puede asegurarnos si es cama blanda o cama dura (debe haber mafia de billetes fijo). El caso es que estuvo preguntando precios y en cama dura el viaje cuesta 270 yuanes por persona, en cama blanda 400 yuanes por 18 horas de tren. Y dos minutos después nos dice que ha conseguido 3 billetes de avión por 360 yuanes cada uno. Ese tío es un puto crack, y sin cobrarnos comisiones. Es más, mandó a otro chino a la estación de tren para que nos devolviese el dinero de los billetes de tren que habíamos comprado de emergencia. Esta peña es la ostia. Nos encanta.

Llegamos a nuestro querido hostal. Es muy limpio, espacioso, muy típico, luminoso. La única pega es que internet va como el culo y bueno las camas son algo duras (algo que solo afecta a Sandra y Sebas, Fani como siempre es a prueba de bombas), cosa que estamos empezando a ver que será así por toda Asia. Y por cierto, todos los occidentales estamos aquí por lo que parece, no hemos encontrado un sólo chino hospedado. La comida es buena y no demasiado cara. Ha sido un acierto.

El primer día en Xi’an tan sólo fuimos a pasear por las calles, estamos en pleno centro, dentro de las murallas que bordean el centro de la ciudad, unos 14 Km de muralla. Estamos cerca de la Torre de la Campana y Torre del Tambor que es donde está todo el bullicio.

Entre estas torres hay un montón de callejuelas que pertenecen al barrio musulmán, por el cual nos paseamos largo rato. Se compone de callejuelas estrechas llenas de tiendas, como si de un zoco se tratase e incluso tienen su propia mezquita al estilo chino. Es extraño ver a una china con pañuelo en la cabeza, muy extraño. Tienen mercados de comida y pudimos probar dulces parecidos a turrones, buenísimos. Comimos pinchitos que picaban dolorosamente. Y también comimos pasta rellena de pollo con gambas y de ternera, deliciosamente repetitivos. Por último compramos lo que pensábamos eran papitas fritas pero sorpresaaaaaa era gelatina frita. Muchas cosas nuevas depara China.

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Esa tarde-noche acudimos al Festival de la Linternas de Xi’an que se celebraba encima de las murallas y… mejor fotos que no tienen desperdicio. Incluyendo el secuestro que hizo Fani de 5 niños para hacerse una foto o la invitación masiva de los chinos para que nos sentásemos a ver un concurso de talentos de cantantes de ópera.

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Chucky I, Chucky II

Una de las “comodidades” del hostal eran las hijas, sobrinas o lo que fuesen del manager del hostal. Las hemos llamado chucky I y II respectivamente porque son un poco como el muñeco diabólico. Mueven la boca y repiten la misma frase hasta 30 veces seguidas (no es una metáfora) hasta que consiguen lo que quieren.

Se pegan como garrapatas a los “extranjeros” y no nos sueltan hasta que nos vamos a las habitaciones. Invaden el “espacio vital” de Sandra (ya se sabe, “respiran mi oxígeno”) y se agarran al brazo de Fani o Sebas cuando notan que no les hacemos caso.

Estuvieron a punto de invadir también nuestra habitación, pero decidimos que teníamos que mantener nuestro campamento base libre de plagas, así que mandamos a la “Bulldog Sandra”, capaz de terminar con cualquier relación social en 2 frases.

En 2 minutos Sandra se deshizo de ellas y quedó claro que la habitación era tabú.

Hasta ahora hemos lidiado con ellas más o menos bien, con alguna vena hinchada a veces en la frente de Sandra, pero sin llegar a las manos. De hecho, este Post los escribimos porque nos han visto escribir otros y se han empeñado en tener una foto suya colgada de Internet. Como si esto fuese a hacerlas famosas :)

Aquí las tenemos:

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Lo cierto es que a pesar de todo lo dicho, nos han hecho divertida la estancia y son buena gente, con unas ganas enormes de aprender cosas nuevas y fascinadas por todo lo que sea diferente.

PD: Los primeros días no se explicaban (y no sé si ahora lo hacen) cómo era que yo dormía con Sandra a un lado y Fani al otro. Estuvieron espiando varias veces por la ventana a ver si encontraban una orgía occidental, pero en eso las decepcionamos.

Pingyao: Como en las pelis de chinos

Llegamos a Pingyao después de hacer escala en Taiyuán. El autobús tardó unas 2 horas durante las cuales nos pelamos de frío. El autobús nos dejó a la entrada de Pingyao, en la parte más fea, donde unos taxis eléctricos (como carritos de golf de 6 plazas) nos esperaban para astillarnos 20 yuanes por un viaje a nuestro hostal. Aceptamos de mala gana por el frío y las mochilas.

El taxi nos dejó a la entrada de la ciudad amurallada (no se permite el paso a vehículos de motor a las calles principales), y tardamos como 30 minutos en encontrar el hostal. En parte porque las mochilas y el frío nos hacían correr sin detenernos, en parte porque el nombre de las calles está solo en chino, y en gran parte porque quedamos impresionados con lo que vimos.

La ciudad era preciosa. Exactamente como se ve en las películas de chinos, donde los ninjas saltan de tejado en tejado y las chinas caminan con pasitos cortos.

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Nos alojamos en el hostal Zhengjia International Youth Hostel, un lugar encantador en el que el dueño nos trató como a reyes todo el tiempo. De hecho, empezamos a pensar que con demasiada amabilidad. Al poco, caímos en que nuestras reservas habían sido hechas a través de HostelWorld, una de las webs más importantes para el tema hostales.

El hostal en cuestión estaba el segundo de la lista, con un rating del 92% frente a la primera que tenía un 93%. Entonces lo vimos claro: nuestras valoraciones lo podían poner el primero de la lista unos meses antes de los juegos olímpicos (y de hecho así ha sido, ahora tiene un 95% tras otorgarle por nuestra parte un 100% como una casa).

Al final la presión era constante, preguntando cada día si lo valoraríamos bien en HostelWorld, que cuándo lo haríamos, etc. El caso es que el hombre se lo ha currado, regalándonos cafés, desayunos, solucionando problemas con los trenes y dejándonos estar en las habitaciones hasta el último momento, así que hemos aceptado el soborno :)

Otra de las cosas que hizo por nosotros fué regalarnos entradas (a 50 yuanes cada una) para un festival de linternas que ni sabíamos que se montaba la misma noche que llegamos. El favor fué doble, porque si no nos lo llega a decir, ni nos enteramos.

Esa misma noche, después de intentar sin éxito comprar billetes a Xi’an (y de que el colega nos lo arreglase por una comisión), fuimos ilusionados al festival.

El resumen es: luz y color, luz y color. La explicación larga incluiría una metáfora sobre gastarse un millón de euros en un bazar chino de todo a 100 y enchufarlo todo de golpe.

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Se trataba de las linternas que salen a las calles en el festival de las linternas, el 21 de febrero (el último día del año nuevo chino). Es decir, tuvimos la suerte de ver lo que será el festival de las linternas en Pingyao (uno de los más famosos en China) a pesar de no estar aquí en esa fecha (y podremos, si todo sale bien, verlo también en Zigong, otro lugar famoso para el evento)

Además de las luces tuvo lugar un espectáculo al estilo “chino amateur”, con muchas cosas cutres. Algunas fueron más interesantes que otras, especialmente el cambio de máscaras y los dragones (no por la calidad del espectáculo, sino por lo típicos que son de estas fechas). Sebas se quedó tranquilo al ver a sus primeros dragones de fin de año chino.

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